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Preguntas frecuentes

Ordenadas por las que más nos hacen de verdad. Si la tuya no está, escríbenos: solemos contestar el mismo día.

Listado de preguntas

¿Me vais a borrar una reseña mala?

No. No eliminamos, disputamos ni suprimimos reseñas de Google, y rechazamos ese encargo cuando nos lo piden. Quien promete «eliminación garantizada» o está jugando a la lotería o está saltándose las reglas de la plataforma, y el riesgo acaba en tu ficha, no en la suya.

Las reseñas que sí incumplen las normas de Google son otra cosa: ataques personales, insultos, publicidad, reseñas que evidentemente no son de un cliente tuyo, la misma persona publicando una y otra vez. Eso se puede denunciar por el canal oficial. El porcentaje de éxito no es alto, pero merece la pena intentarlo, y Cómo denunciar una reseña falsa en Google explica cómo rellenar el formulario.

Más allá de eso, solo funcionan dos cosas. La primera es responder en público. El cliente que viene después rara vez te juzga por la reseña mala: te juzga por la respuesta. Una contestación medida, concreta y sin discutir hace más por ti que borrarla. No empieces a escribir en el primer minuto: Te han puesto una estrella. ¿Y ahora qué? explica el primer paso, y Cómo responder a las reseñas de Google: diez plantillas para copiar te da textos que puedes copiar.

La segunda es seguir sumando reseñas reales para que la mala pese menos en la media. Eso es aritmética, no fe: Calculadora de estrellas te dice cuántas reseñas de cinco estrellas faltan para pasar de donde estás a donde quieres estar. Suelen ser menos de las que uno imagina.

¿Esto es generar reseñas falsas?

No. Tres líneas, y no son borrosas: solo se envía a clientes que han estado de verdad; el contenido sale entero de lo que el cliente marcó sobre su propia visita; y publica él, desde su cuenta de Google. No escribimos por nadie, no publicamos, no nos hacemos pasar por clientes y no compramos ni intercambiamos reseñas.

Lo que sí mete a un negocio en problemas es otra lista: comprar reseñas, empleados publicando con segundas cuentas, publicar en bloque textos redactados por una agencia, y cambiar un descuento o un regalo por una reseña. Esto último parece inofensivo y está prohibido de forma explícita; ¿Se puede dar un descuento a cambio de una reseña? recoge la norma y las alternativas que sí valen.

Lo único que hacemos es quitar la fricción de un paso. Diez clientes contentos y a menudo ninguno escribe, no porque no quiera sino porque da pereza, y escribirlo da aún más. Les dejamos decir en treinta segundos lo que ya estaban dispuestos a decir. No lo decimos por ellos.

¿Puede Google penalizar mi ficha?

Usándolo como está pensado, no. Lo que Google prohíbe son las reseñas falsas, las reseñas con conflicto de interés (empleados, familia, competencia) y la manipulación masiva de la puntuación. Nada de eso hacemos. Invitar a clientes reales a dejar reseñas reales es algo que Google fomenta: lo dice en su propia ayuda.

Hay dos detalles que vigilar. El ritmo: un local que suele recibir dos o tres reseñas al mes y de pronto publica cuarenta en una semana tiene una curva que canta sola. Invita al ritmo al que entra la gente; De 0 a 50 reseñas de Google en 90 días propone un plan de 90 días. Y evita que un cliente tras otro publique desde el mismo wifi del local: un grupo de publicaciones desde una sola IP es un disparador habitual.

Una línea que no se cruza: nunca filtres clientes por lo contentos que estén. Mandar a Google a los de cuatro estrellas para arriba y al resto a un formulario privado se llama review gating, Google lo prohíbe sin matices, y si te lo detectan afecta a la ficha entera. Nuestra página trata igual a todos los clientes y las opciones negativas siguen ahí.

Si la ficha llega a tener un problema de verdad — suspendida, oculta, reseñas desapareciendo en bloque — los pasos están en ¿Ficha de Google Business suspendida? Qué hacer y Han desaparecido reseñas de Google: qué ha pasado.

¿El cliente tiene que descargarse una aplicación?

No. La cámara del propio móvil abre la página desde el código. Marcar, copiar, saltar a Google: unos treinta segundos. El cliente no se registra, no inicia sesión en nada nuestro y no instala nada. Cierra la pestaña y se acabó.

La página son tres pantallas: marcar lo que encaja, echar un vistazo al borrador que se escribe solo (editable del todo), tocar para ir a Google y pegar. La única cuenta en la que entra es la suya de Google, que hace falta igualmente para publicar.

Por tu parte tampoco hay nada que instalar. El código va en un expositor de mesa, en el tique, en una tarjeta, en la puerta, o lo mandas por mensaje, porque por debajo no es más que un enlace. ¿Quieres probar uno? Generador de códigos QR para reseñas de Google lo genera gratis y sin cuenta.

¿Un cliente puede decir algo negativo?

Sí, y esa puerta la dejamos abierta a propósito. Arriba de la página están las opciones positivas: trato atento, poca espera, fácil de encontrar. Abajo hay una sección plegada bajo un título deliberadamente neutro, «¿Algo podría haber ido mejor?». Al abrirla aparecen diez opciones negativas: mucha espera, aparcar es complicado, sensación de prisa, algo caro, y demás. Cada una es excluyente con su gemela positiva: al marcar una, la otra se apaga.

Por qué no las escondemos sin más: filtrar clientes según su satisfacción — cuatro estrellas para arriba a Google y el resto a un formulario privado — es review gating, y Google lo prohíbe. Y esconderlas tampoco serviría: el cliente que quiere decir algo lo dice directamente en Google; una página menos por el camino no le hace cambiar de idea.

Además, lo que sale es solo un borrador, dentro de un cuadro que puede reescribir entero. Qué dice, si lo cambia, si llega a publicarlo: todo eso es suyo. No hay ningún paso en el que podamos publicar en su nombre.

Una reseña crítica tampoco es una catástrofe. Casi todas señalan algo concreto que puedes arreglar, y eso vale mucho más que un malestar difuso con el que no puedes hacer nada. Te han puesto una estrella. ¿Y ahora qué? explica el primer paso; Cómo responder a las reseñas de Google: diez plantillas para copiar tiene respuestas que puedes copiar.

¿Cómo funciona con varios locales?

Un registro por ficha de Google. Una misma cuenta puede tener los que quieras: «Casa Pepe – Centro» y «Casa Pepe – Playa» son dos registros distintos, cada uno con su identificador, su código QR, su página de cliente y sus recuentos. No se pisan entre ellos.

Las gratuitas son por local, no por cuenta: cada ficha de Google trae sus 3 reseñas gratis. Abres un cuarto local y ese local llega con sus tres.

Los créditos, en cambio, son de la cuenta. Recargas una vez y todos los locales tiran del mismo saldo, sin ir recargando uno a uno. Cada local se tarifica según la categoría de negocio que le pusiste, así que un restaurante y una clínica dental bajo la misma cuenta cuestan distinto por reseña. Las reglas completas, en Se paga con créditos, solo por lo que usas.

En la práctica, lo que de verdad falla con varios locales es poner el código equivocado en la mesa equivocada: dos códigos son idénticos a la vista. Escribe el nombre del local por detrás del expositor antes de imprimir. La página del cliente también muestra arriba el nombre del local, así que la confusión se ve en cuanto alguien escanea.

¿Cuánto tarda en notarse?

Aquí no hay magia. Depende del paso de gente y de cuántas veces lo pidas. Cuenta rápida: cincuenta clientes al día, el personal se lo pide a la mitad, tres de cada diez publican de verdad; eso son unas cincuenta reseñas en una semana. El mismo local con el código en un rincón y nadie diciendo nada saca una o dos. La diferencia no es la herramienta. Es la frase.

Así que la velocidad la marcan dos cosas: que el expositor esté donde no se pueda no verlo — la caja, el mostrador, la esquina de la mesa — y que el personal lo mencione al cobrar. Cuándo pedirlo, cómo decirlo sin que resulte incómodo, qué contestar si dicen que no: Cómo pedir reseñas de Google a tus clientes tiene las frases concretas.

Si quieres un calendario con el que trabajar, De 0 a 50 reseñas de Google en 90 días divide los primeros noventa días en tres fases, con qué hacer y qué esperar más o menos en cada una.

Una expectativa que conviene fijar: Google no siempre muestra la reseña en el momento. Retrasos de unas horas a unos días son normales y algunas se filtran. ¿No aparece una reseña de Google? Qué está pasando explica por qué y qué hacer.

¿Necesitáis la contraseña de mi cuenta de Google?

En absoluto, y nunca te la vamos a pedir. Lo único que necesitamos es el enlace que sale al tocar Compartir en la aplicación de Google Maps: ese corto que empieza por maps.app.goo.gl. Con él calculamos la dirección directa de reseñas de tu ficha.

Ese paso puedes darlo tú mismo y sin cuenta: pega el enlace en Generador de enlaces de reseñas de Google y la dirección aparece al momento, para que la abras y compruebes que es tu negocio. De ahí solo guardamos esa dirección pública y el nombre que escribas.

Dicho de otro modo: no tocamos, no guardamos y no necesitamos nada de tu cuenta de Google. Cualquier servicio de reseñas que te pida la contraseña de Google, o que pida que le añadas como administrador de tu perfil de empresa, merece que te lo pienses dos veces.

¿Y si mis clientes hablan otro idioma?

Sí. La página a la que llega tu cliente al escanear funciona en nueve idiomas: español, inglés, chino, portugués, francés, alemán, italiano, japonés y árabe. Elige uno solo según el idioma del móvil, y el cliente puede cambiarlo él mismo en la página. Tú no configuras nada.

El borrador está escrito de forma nativa en ese idioma, no traducido del inglés, así que suena a como se escribe de verdad en él. El árabe va de derecha a izquierda y la página se da la vuelta con él.

En un barrio donde los clientes no comparten idioma, esto pesa más de lo que parece. Una reseña escrita en la lengua de quien la escribe suena a persona y no a plantilla, y para el siguiente cliente que hable ese idioma, encontrar una reseña que entiende es otro nivel de persuasión.

Conviene saberlo: el borrador va con el cliente, no contigo. El idioma en el que veas tú el panel de comerciante no tiene nada que ver con lo que ven tus clientes.

¿Cuánto cuesta?

Registrarse, añadir un local, generar el código QR e imprimir el expositor no cuestan nada. Cada ficha de Google trae además 3 reseñas gratis, sin pagar por adelantado y sin meter tarjeta. Pruébalo y, si no te aporta nada, te vas.

A partir de ahí funciona con créditos: cada reseña generada cuesta un número de créditos según la categoría de negocio que elegiste para ese local. Las categorías difieren por una razón evidente: un paciente nuevo de dental y un café no valen lo mismo, así que la reseña que los trae tampoco.

No hay cuota mensual, no se cobra nada cuando no lo usas y los créditos no caducan. La primera recarga lleva un 20% extra de créditos. Tu precio por reseña se ve nada más entrar, y la tabla completa está en Se paga con créditos, solo por lo que usas.

Si quieres los números antes de gastar, Cuánto vale de verdad una buena reseña calcula lo que vale realmente una reseña a partir de la puntuación, el porcentaje de clics y la conversión: mete tus propias cifras.

¿Puedo ver quién escribió qué?

No. La reseña vive en Google a nombre de la cuenta del propio cliente. Nosotros no registramos quién era, y no podemos rastrear ninguna reseña concreta hasta un escaneo concreto.

Es deliberado, no un olvido. Si se pudiera rastrear, el cliente tendría que preguntarse si el dueño va a saber quién lo dijo, y entonces la frase sincera no se escribe nunca y te quedas con la cortesía. El anonimato es lo que hace que ese comentario valga algo.

Lo que sí muestra el panel son recuentos: cuántas veces se ha usado cada local, cuánto queda del cupo gratuito y tu saldo de créditos. Ni quién, ni qué escribió.

Si un cliente te dice a la cara que ya la publicó y tú no la encuentras en Google, lo más probable es que no te esté mintiendo: Google retrasa y filtra reseñas continuamente. ¿No aparece una reseña de Google? Qué está pasando explica por qué y qué hacer; si las que ya tenías han empezado a desaparecer, mira Han desaparecido reseñas de Google: qué ha pasado.

He olvidado mi contraseña.

Pulsa «He olvidado mi contraseña» en la página de acceso, o entra directamente en recuperar la contraseña. Pon el correo con el que te registraste y en unos minutos te llega un enlace de restablecimiento: la nueva contraseña la eliges tú.

Dos cosas: el enlace vale una hora y, si caduca, pides otro y ya está. Solo sale un correo por dirección cada dos minutos, así que si aún no ha llegado, mira la carpeta de spam en lugar de volver a pulsar.

Si además has perdido el acceso al correo de registro, escribe a [email protected] con el nombre de tu negocio y su dirección en Google. Lo verificamos a mano y te lo restablecemos.

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