
Te han puesto una estrella. ¿Y ahora qué?
Qué hacer en las primeras 24 horas, una plantilla de respuesta y cuatro cosas que no debes escribir jamás.
LeerLa mayoría de los clientes contentos no escribe nada, y no es por falta de ganas: es que les da pereza. Esta guía cubre el momento de pedirlo, las palabras exactas, qué entregar y por qué no debes pedírselo solo a los que salen sonriendo.
Pregúntale a cualquier comerciante y te dirá lo mismo: el cliente dice «qué bien hemos comido» en la caja y para cuando pisa la acera ya se le ha olvidado. Los obstáculos reales son tres: no saber dónde escribirlo, no saber qué escribir, y dar por hecho que va a costar cinco minutos de teclear. Los tres tienen arreglo.
No todos los momentos valen igual. Tres funcionan claramente mejor que el resto:
Los peores momentos: al entrar, mientras espera la comida, o mientras habla por teléfono. A una persona ocupada no le pidas nada.
«Si hoy ha ido bien, ¿te importaría escanear esto? Son treinta segundos y a un negocio pequeño como el nuestro nos ayuda muchísimo.»
«No hay que escribir nada: marcas dos o tres casillas, lo lees, y si te convence lo envías.»
«Ahora mismo estamos intentando levantar nuestra ficha de Google. Si no te importa, con este código ya está.»
«Si le parece bien, puede escanear este código cuando tenga un momento. Le llevará medio minuto y para nosotros significa mucho.» (versión de usted, para clínicas, despachos y trato más formal)
«Y si algo no ha estado bien, póngalo también. Las leemos todas, de verdad.»
Fíjate en la última. Decir tú mismo que las críticas son bienvenidas hace que la gente escriba más, no menos, y hace que toda la petición suene honesta.
El instinto es dar el cartelito únicamente a quien se va con cara de satisfecho. Google llama a eso filtrar reseñas (review gating) y lo prohíbe expresamente. Si lo detecta, puede borrarte todo lo que hayas reunido.
Y hay una razón práctica además. Una ficha con solo cincos y ni una sola reseña intermedia no resulta creíble. Cuatro o cinco reseñas honestas de tres y cuatro estrellas son justamente lo que hace que las demás parezcan reales.
No hace falta ningún manual, solo tres costumbres: pega la frase al lado de la caja, procura que en cada turno se mencione al menos una vez, y di el número de la semana en la reunión de antes de abrir. Lo tercero es lo que más pesa: la gente sigue haciendo aquello que alguien mira.

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